martes, 15 de julio de 2008

El conocimiento es poder




“El conocimiento es poder”. Dicha frase ronda en mi cabeza desde hace ya muchos años. El conocimiento de las cosas q suceden a nuestro alrededor, de las personas con las que compartimos nuestra existencia, conocimientos informáticos, etc. Dicho conocimiento surge de la capacidad de asombro de las personas, de la curiosidad a la q conlleva dicho asombro.

En estos tiempos el mundo se ha convertido en un lugar donde “la supervivencia del más fuerte” ya no tiene valor, a no ser en ciertos rincones donde la curva del proceso de civilización es poco pronunciada. Ahora nos llevan ventaja los que más saben, y los que mejor aplican sus conocimientos. No basta con la inteligencia, es imprescindible la sabiduría de cómo y cuando aplicar nuestras nociones. El saber nos brinda grandes posibilidades; sacará mayor provecho de un arma, quien mejor sepa usarla. Podemos ejercer poder sobre cierta persona si la conocemos, si sabemos su forma de reaccionar, lo que quiere, lo que piensa.

A causa de esto me inclino por el ateismo. Que haya un ser superior que me conoce, que sabe lo que pienso y lo que hago, que tenga poder sobre mi, me hace sentir como una marioneta. La religión no es más que una institución de control. Pero me estoy yendo por las ramas. Me gustaría ir a los medios por los cuales obtenemos este conocimiento.

Desde que somos niños nos gusta saber –conocer- , y por eso rompemos juguetes para “ver como es por dentro, como funciona”, recurrimos a la destrucción del objeto para conocer lo que su exterior encierra. Esta practica cínica de hacer añicos el objeto en el cual se enfoca nuestra atención, para simplemente sacar afuera sus viseras, y dejarlo desprotegido para toda vista curiosa, puede tener dos resultados; el primero y mas vivificante, es el haber extraído conocimiento de nuestra práctica. La segunda consecuencia se da, cuando se lleva a cabo este daño y teniendo frente a nuestra vista la esencia de nuestro foco de investigación, no logremos “comprender” nada; ya sea por nuestra inhabilidad de darnos cuenta que tenemos enfrente, o a causa de la complejidad de lo que estemos examinando.

Sea cual sea nuestro resultado hay una cosa que es inevitable. La reconstrucción del objeto dañado es poco probable. Esto genera que el niño que rompe su juguete, no pueda volver a jugar con este, o que cuando descuartice una mariposa, esta deje de vivir. Pero para un niño estos desenlaces son meros daños colaterales, carecen de importancia.

¿Qué sucede cuando el objeto de nuestra experiencia es otra persona? ¡Ojo! No confundir llegado a este punto, con el morboso hecho de descuartizar a alguien para obtener algún conocimiento anatómico del humano. Este tétrico acto solo podría ser realizado por personas que no gocen de una buena salud mental. A lo que aquí refiero es al descubrimiento de la esencia de la persona por medio, no del daño físico, sino hostigándola sicológicamente, inventando situaciones para medir sus reacciones frente a estas, etc. Hay muchas formas de herir a las personas, y estas se tornan más fáciles cuando es mayor su sentimiento hacia nosotros. A razón de esto nos es más llamativo incurrir en estas cínicas prácticas sobre aquellos que más cerca tenemos. Pero a lo que llegamos puede ser bastante más nefasto q los simples “daños colaterales” que podría obtener un niño al desarmar sus juguetes. Puesto que la línea entre el amor y el odio es considerablemente delgada, una “malapraxis” en nuestras experimentaciones con la otra persona podría ser fatal. Obteniendo de forma segura el desprecio del ser que nos amaba a razón de nuestra profunda lesión infligida. Todo esto en nombre del conocimiento y del cinismo, y así mismo, ¿Los medios no quedan justificados por el fin?

Otro medio, y quizá más sensato, es el de saber escuchar. Las personas dicen muchas cosas, y todo lo que articulan revela su propia esencia. Haciendo de esto buen uso, nos es posible conocer de ellas sus puntos débiles tanto como los fuertes. Esto conllevaría desenlaces menos abruptos y dolorosos. Pero ¡cuanto más difícil es! No todas las personas van con la verdad como bandera, generalmente están tapadas de hipocresía y engaño. Es compleja y dificultosa la empresa de distinguir las falsedades de las franquezas en el discurso de alguien. Por eso a veces, nuestros intentos de penetrar en sus mentes pueden verse frustrados a causa de nuestras erróneas pesquisas. Dejando de lado estos obstáculos, los daños colaterales experimentados por medio de esto, son mucho menos significativos que por el expuesto anteriormente.

Me he dado cuenta de que soy sumamente propenso a cometer este tipo de actos, de forma conciente o inconciente. Ya sea por la búsqueda de conocimientos, o quizás, por el mero hecho de jugar con mentes ajenas (no tan ajenas, puesto a que estas practicas recaen sobre allegados), obteniendo la satisfacción que produce el darse cuenta de las posibilidades de nuestra propia sicología. No declaro acá poseer una gran sabiduría, ni una penetración tan aguda como para poder inmiscuirme y enmarañar cualquier intelecto. Solamente expongo que, me ha sido más viable o ardua la tarea; y que ha habido mentes que me han obstruido el paso, como si estuviesen cercadas por la más resistente mampostería. Me sería imposible negar que use y abuse de ambos medios pero, por cosas que se esconden a mi entendimiento, el más placentero fue y sigue siendo el cínico proceso de la destrucción.

Frecuentemente me hallo buscando conocimientos, con resultados favorables o desfavorables. Me mueven iras como espasmodicos ataques de convulcion; algunos más intensos y rabiosos, otros debiles y pasajeros. No escapa de mis pensamientos la pregunta: “¿Sos pieza o jugador en este gran juego?”. Me atormenta la idea de no ser más que un peon de ajedrez, movido por fuerzas superiores. Causalidad y casualidad. A raíz de esto, mi foco se encuentra no en ser jugador (esto seria demasiado ambicioso), sino en ser reina. Tomar ventaja de la sabiduria obtenida para poder moldear ciertos aspectos de la realidad según mi voluntad, y poder moverme con “libertad”.

5 comentarios:

Indio Sangriento dijo...

El mundo se ha convertido en sobrevive el más fuerte, pero pisando cabezas. Lamentablemente. Entonces, ¿para avanzar tengo que aplastar cabezas? Si así es, entonces me quedo estancado donde estoy.
Muy buen texto, me hizo reflexionar y me gustó leerlo. Creo que ya lo había leído antes escrito en papel o en la compu del laburo.
Salute!

Andhari dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Andhari dijo...

vas a casarte conmigo? que son perfectos, by the way..lol

Caprichosa creativa dijo...

La mirada de zorro astuto, la fiereza de un león y la terquedad de una mula. Los movientos medidos como en un tablero de ajedrez, con una elaborada estrategia para...¿ganar?.
Es tanta la presión del conocimiento y el poder sobre los otros que te encontrás midiendo hasta los movimientos de los demás. No les permitís la elección de jugar contra vos porque vos ya elegiste jugar contra ellos.
¿Ya ganaste o te cantaron Jaque antes de lo que pensabas?

María Eugenia Dupuy dijo...

Grande es la responsabilidad que trae consigo el conocimiento, y más grandes aún son el dolor y la culpa que provoca su búsqueda, tanto en uno mismo como en la fuente.
Saludos..